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Abonar orquídeas: qué fertilizante usar y cada cuánto

Cómo abonar una orquídea sin quemar la raíz: qué fertilizante usar, en qué dosis y cada cuánto, por qué se aplica diluido y cuándo conviene parar el abonado.

Abonar orquídeas: qué fertilizante usar y cada cuánto

Foto: Pawel Czerwinski (Unsplash) · Unsplash

El abono no es lo que hace florecer una orquídea —eso es sobre todo luz—, pero un abonado correcto mantiene la planta fuerte y sostiene la floración. El error habitual es el contrario al que se piensa: no es que abonemos poco, es que abonamos demasiado. El exceso de sales quema la raíz, igual que el exceso de agua la pudre. La regla de oro es «poco y a menudo».

Qué fertilizante usar

  • Específico para orquídeas, líquido y equilibrado (un NPK del estilo 20-20-20 sirve de base). Está formulado para dosis bajas, así que es difícil pasarse.
  • Un abono universal también vale si lo diluyes mucho (a la mitad o menos de lo que indica), pero el fertilizante de orquídeas te lo pone más fácil y evita quemaduras.
  • Evita «trucos caseros» (posos, cáscaras, leche): aportan poco y desequilibran. Mejor un abono pensado para epífitas.

Cómo abonar, paso a paso

  1. Riega primero o abona sobre sustrato húmedo: nunca eches abono sobre una raíz seca, porque concentra las sales y la quema.
  2. Diluye bien en el agua de riego. Si dudas, rebaja la dosis de la etiqueta: con orquídeas, menos es más.
  3. Aplica con el riego, mojando el sustrato como siempre y dejando escurrir bien.
  4. No mojes el cogollo central ni dejes agua estancada en el cubremaceta.

Cada cuánto: «poco y a menudo»

En época de crecimiento (primavera-verano, cuando saca hojas o raíces nuevas), abona cada 1–2 riegos con la solución muy diluida. Es lo que en jardinería anglosajona llaman «weakly, weekly»: flojo y con frecuencia.

En reposo (otoño-invierno, sin crecimiento visible) espacia o suspende el abono. La planta apenas lo aprovecha y solo acumulas sales en el sustrato.

El riesgo real: las sales acumuladas

Abonar de más deja costras blancas de sales en el sustrato y en las raíces, que las deshidratan y queman las puntas. Por eso conviene regar de vez en cuando solo con agua, sin abono, para lavar el exceso. Si ves puntas de raíz secas y marrones pese a regar bien, suele ser sobreabonado: lava el sustrato y baja la dosis.

Cuándo NO abonar

  • Recién trasplantada: espera a ver crecimiento nuevo antes de abonar; revisa el trasplante.
  • Planta enferma o con raíces podridas: primero se resuelve el problema; abonar una raíz dañada solo la castiga más.
  • En reposo profundo: si no crece, no necesita comer.

El abonado distingue poco entre tipos —una phalaenopsis, una cattleya o un oncidium agradecen el mismo «poco y a menudo»—. Combínalo con buena luz, un riego correcto y un sustrato aireado, y tendrás una orquídea preparada para florecer.

Material recomendado

Fertilizante específico para orquídeas

Varias marcas

Formulado para dosis bajas y frecuentes; más fácil de acertar que un abono universal y evita quemar la raíz.

Preguntas frecuentes

¿Cada cuánto se abona una orquídea?

Durante el crecimiento, cada 1–2 riegos con el abono muy diluido; la regla anglosajona es «poco y a menudo». En reposo invernal, espacia o suspende. Mejor quedarse corto que pasarse: el exceso de sales quema la raíz.

¿Qué fertilizante uso para orquídeas?

Un fertilizante específico para orquídeas, líquido y equilibrado, que se dosifica bajo. Un abono universal sirve si lo diluyes mucho, pero el específico está formulado para no quemar y es más fácil de acertar.

¿Puedo abonar una orquídea recién comprada o trasplantada?

No de inmediato tras un trasplante: espera a ver raíces o brotes nuevos, unas semanas. Una orquídea recién comprada y sana puede abonarse en riego normal, siempre con dosis baja sobre sustrato ya húmedo.

Fuentes

Contrastamos con organismos y referencias del sector:

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